
Me acuerdo como si fuera hoy, las clases de Derecho Internacional Público duraban desde las 11.30 hasta las 12:50. Lo mismo lunes, martes y miércoles, era la época que los ramos importantes tenían tres módulos a la semana, este no era importante, pero tenía tres módulos. De lo que no me acuerdo fue cómo reprobé el ramo, de lo que no me olvido fue por qué lo reprobé, por fome.
El derecho internacional público es un conjunto de reglas jurídicas y de principios que constituyen el ordenamiento jurídico de la sociedad internacional y que regula las relaciones de coexistencia y cooperación entre los sujetos internacionales que van conformando una estructura institucional.
Y aunque la definición suene interesante, esa era una característica que yo no podía encontrar en las clases. Por el contrario, me resultaban soporíferas y no me sorprendí cuando reprobé.
Al año siguiente tomé de nuevo el ramo, esta vez cambié de profesor, se trataba de un funcionario activo de la armada de Chile, por lo que sin ningún asco hacia clases los lunes, miércoles y jueves a las 8:15 de la mañana, demasiado para mí. Como buen militar era exigente, como el ramo seguía siendo un bodrio, di bote, otra vez reprobé.
La tercera es la vencida, volví a tomar el ramo con el mismo profesor de la primera vez que lo reprobé, ahora no me preocupé ni siquiera de ir a clases, con todo ya me sabia la materia casi de memoria. Mi preocupación ya no era aprender era sólo aprobar y hacer una buena performance en el examen, pues de los tres profesores que integraban la comisión dos eran mis ex profesores, los mismos que me habían reprobado los dos años anteriores.
Al final pasé el examen y aprobé el ramo, en ese mismo instante tomé los apuntes y los tiré al basurero, total ya no los iba a necesitar nunca más.
En mi segundo año de universidad cursé Derecho Penal, al mismo tiempo que hacia por segunda vez Derecho Internacional Privado, y aunque el derecho penal era y es mucho más entretenido y lo aprobé a la primera, el profesor gustaba de dictar sus clases pasando todas y cada una de la teorías que explicaban las materias que se estudian, las cantidades industriales de apuntes que teníamos que estudiar a fin de año atentaban contra el rendimiento y le quitaban atractivo a este curso.
En diciembre pasé el ramo, en ese mismo instante tomé los apuntes y los tiré al basurero, total ya no los iba a necesitar nunca más.
Años después una amiga me contactó porque necesitaba un abogado que tramitara la solicitud del cumplimiento de una sentencia dictada por un tribunal extranjero. Se trataba de un exequátur, un clásico del Derecho Internacional Publico. Al instante se me vino a la memoria el minuto exacto en que puse en la basura mis apuntes.
El derecho internacional público es un conjunto de reglas jurídicas y de principios que constituyen el ordenamiento jurídico de la sociedad internacional y que regula las relaciones de coexistencia y cooperación entre los sujetos internacionales que van conformando una estructura institucional.
Y aunque la definición suene interesante, esa era una característica que yo no podía encontrar en las clases. Por el contrario, me resultaban soporíferas y no me sorprendí cuando reprobé.
Al año siguiente tomé de nuevo el ramo, esta vez cambié de profesor, se trataba de un funcionario activo de la armada de Chile, por lo que sin ningún asco hacia clases los lunes, miércoles y jueves a las 8:15 de la mañana, demasiado para mí. Como buen militar era exigente, como el ramo seguía siendo un bodrio, di bote, otra vez reprobé.
La tercera es la vencida, volví a tomar el ramo con el mismo profesor de la primera vez que lo reprobé, ahora no me preocupé ni siquiera de ir a clases, con todo ya me sabia la materia casi de memoria. Mi preocupación ya no era aprender era sólo aprobar y hacer una buena performance en el examen, pues de los tres profesores que integraban la comisión dos eran mis ex profesores, los mismos que me habían reprobado los dos años anteriores.
Al final pasé el examen y aprobé el ramo, en ese mismo instante tomé los apuntes y los tiré al basurero, total ya no los iba a necesitar nunca más.
En mi segundo año de universidad cursé Derecho Penal, al mismo tiempo que hacia por segunda vez Derecho Internacional Privado, y aunque el derecho penal era y es mucho más entretenido y lo aprobé a la primera, el profesor gustaba de dictar sus clases pasando todas y cada una de la teorías que explicaban las materias que se estudian, las cantidades industriales de apuntes que teníamos que estudiar a fin de año atentaban contra el rendimiento y le quitaban atractivo a este curso.
En diciembre pasé el ramo, en ese mismo instante tomé los apuntes y los tiré al basurero, total ya no los iba a necesitar nunca más.
Años después una amiga me contactó porque necesitaba un abogado que tramitara la solicitud del cumplimiento de una sentencia dictada por un tribunal extranjero. Se trataba de un exequátur, un clásico del Derecho Internacional Publico. Al instante se me vino a la memoria el minuto exacto en que puse en la basura mis apuntes.
Era mi primera gran pega, mi primer gran cliente. Tramitando esta solicitud me pasié, gastos pagos, un sin fin de veces por la Corte Suprema, el Ministerio de Relaciones Exteriores, la Embajada y el Consulado Alemán. Al final terminé, ganando un poco de plata, terminé aplicando por cerca de un año los conocimientos que no aprendí en la sala de clases, pero que tuve que estudiar prolijamente, terminé experto en exequátur y perito en Derecho Internacional Público, algo sin duda inesperado para una materia que no iba a necesitar más.
Hace una semana unos compañeros me pidieron que patrocinara una querella por un homicidio frustrado y lesiones graves gravísimas. La historia se repite, ahora tengo que estudiar las materias de Derecho Penal que pensé no volver a necesitar en mi vida. Mañana voy a completar una semana de estudios intensivos de Derecho Penal, ya tengo casi lista mi primera querella. Para ser honesto he trabajado de la mano con un grupo de compañeros. No hay mucho margen para hacer mal la pega, de hacerlo un gil podría salir libre de polvo y paja. Ahora se viene la audiencia de preparación y el juicio oral.
Puta que fácil resulta decir nunca más…
Hace una semana unos compañeros me pidieron que patrocinara una querella por un homicidio frustrado y lesiones graves gravísimas. La historia se repite, ahora tengo que estudiar las materias de Derecho Penal que pensé no volver a necesitar en mi vida. Mañana voy a completar una semana de estudios intensivos de Derecho Penal, ya tengo casi lista mi primera querella. Para ser honesto he trabajado de la mano con un grupo de compañeros. No hay mucho margen para hacer mal la pega, de hacerlo un gil podría salir libre de polvo y paja. Ahora se viene la audiencia de preparación y el juicio oral.
Puta que fácil resulta decir nunca más…


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